viernes, 9 de marzo de 2012

CONCEPCION GOMEZ DE ANDRES-FINALISTA-ESCUCHA MIS OJOS


ESCUCHA MIS OJOS.

Corría a gran velocidad sobre la arena de aquella playa. Iba y venía sin parar. A veces casi volaba. Me sentía libre.
Y de nuevo corría, y chocaba una y otra vez contra aquellas olas, pero no me hacían daño. El agua se abría y envolvía mi pequeño cuerpo mojando todo mi negro pelo.
Pelo negro y brillante como el azabache  Y me sentía libre.
Y luego corría hacia ti. Te miraba. Nuestros ojos se cruzaban. Y saltábamos y brincábamos juntas.
Era feliz.    Mis ojos brillaban.
Más tarde, echada sobre la arena recordaba el día en que te vi por primera vez.
Mis ojos estaban tristes.

Recuerdo cuando cruzaste aquella puerta que cerraba la valla metálica y quise hablarte, pero no podía pues no tenemos, como vosotros,  el don de la palabra.

Mis colegas me habían dicho que en aquel lugar, cuando venían visitas de humanos teníamos que alegrarnos porque venían a llevarnos con ellos. Me decían que era algo bueno, que nos llevaban a un nuevo hogar.   Que era la oportunidad de ¡¡un hogar definitivo!!.
Pero yo no lo entendía bien pues ya estaba en mi hogar.  Hacía un año y medio que me encontraba allí -desde que era una cachorrita- y no recordaba haber estado en ningún otro. Pensar en un sitio nuevo y desconocido me daba miedo.
 Y me daban miedo nuevos humanos pues algunos colegas me habían dicho que algunos humanos no nos trataban bien y que, a veces, nos dejaban solos, abandonados a nuestra suerte.                                                    1/3
Sin embargo, los humanos que estaban allí eran muy buenos. Nos querían mucho a los que ya éramos de la familia y también a los nuevos hermanos que venían de la calle, que a veces llegaban casi sin parar.                        
Ellos nos cuidaban. Nos daban de comer, curaban nuestras heridas, y no solo las físicas, nos ayudaban cuando estábamos enfermos, nos lavaban cuando estábamos sucios y nos secaban cuando nos mojábamos. Y aunque éramos muchos también nos hacían mimos y jugaban con nosotros.  ¡¡ Nos querían!!¡¡Eran nuestra familia!!.

Pero mis colegas eran buenos amigos y  me insistían. Y yo confiaba en ellos.
Me decían que tendría la oportunidad de tener mi propio techo, que ya no pasaría frío en el tiempo en que la tierra y el cielo se volvían blancos y que tampoco pasaría tanto calor cuando el Sol brillaba tan fuerte en el cielo.
Me decían que no me mojaría cuando caía agua del cielo y mi pelo y mi cuerpo se empapaban y no podía echarme pues se hacían grandes charcos en el suelo.
Me decían que ya no pasaría miedo cuando nos quedábamos solos y todo era oscuridad.
Me decían que tendría ¡¡una familia propia!!!. Me decían…...
Y, al final, me convencieron y también deseé tener ¡¡mi oportunidad!!!

Entonces, empecé a acercarme cada vez que venían visitas de humanos.
Me alegraba mucho pensando en ¡¡mi oportunidad!!!. ¡¡Mi hogar definitivo!!!.
¡¡Mi familia propia!!. Pero …………no me veían, ¡Nadie se fijaba en mí!!.
Yo sabía que no era tan guapa como otros colegas, ni tan graciosa como los cachorros, y que mi pelo era totalmente negro, pero no entendía porque no me miraban, no me daban la oportunidad de decirles todo lo que deseaba…… No lo entendía.                                                                                                                                                   2/3

Y así, una y otra vez, siempre lo mismo, venían las visitas y me acercaba, pero siempre era lo mismo.  Parecía invisible,… ¡No me miraban!!.  Mis ojos estaban tristes.

Y nació un nuevo día. Y llegó una nueva visita,  Fue aquel día en que te vi, en que os vía por primera vez. Quería intentarlo de nuevo pero ¡no tenía fuerzas!.
Vi como mis compañeros saltaban a vuestro lado, como ibas y venías, y deseé ir contigo, ir con vosotros, pero yo seguía invisible.
Fue en aquel momento en que estabais cerca de mi y os veía dudar cuando quise intentarlo una vez más. Me acerqué. No sabía que hacer y me arrimé. Me quedé pegada a ti unos momentos, suavemente.   Quería  acariciarte con mi cuerpo. Sin molestar.

Necesitaba que te fijases en mí. Entonces hice lo único que sabía. Mirarte y desear con todas mis fuerzas hablarte. Quería  hablarte con  mis ojos .
Quería decirte que aunque invisible, estaba allí, que existía, que tenía mucho que ofrecer, que si me llevabas a tu lado tendrías toda mi amistad, mi compañía y mi lealtad.
Que te ofrecía mis juegos, mis saltos y mi alegría....
Que te ayudaría y te protegería……
Que tendrías mi amor incondicional…..... y…………. toda mi vida.
Y mis ojos quisieron decirte todas estas cosas. 
Fue entonces cuando nuestros ojos se cruzaron y me escuchaste.
 Escuchaste mis ojos y pude decirte todo lo que quería.
¡¡Aquel día  me hice visible al mundo!!!.
Y ahora, cuando nuestros ojos se cruzan: ¡Te miro y me escuchas!.
¡Hoy mis ojos brillan!
                                                                                                                                                   3/3

Y desde estas líneas, quién escucha esos ojos, quiere dar las Gracias a estos seres tan especiales.
Y Gracias también  a todos aquellos que de una u otra manera los ayudan y decir  que hoy día hay muchos animales abandonados que esperan tener la oportunidad de:
Regalarte  su vida.

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